Para Barack Obama, concluir el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica es una meta no solo de política comercial, sino clave para su enfoque de política exterior con respecto a Asia. Haber perdido la votación en la Cámara de Representantes significó un duro golpe a la Casa Blanca, y pone en riesgo el proceso si los legisladores no reconsideran la medida. El paso por el Congreso no era fácil para Obama, puesto que si bien la mayoría de los republicanos apoyan el TPP, muchos se resisten a otorgar mayores atribuciones al Presidente. Por otro lado, sus correligionarios demócratas son suspicaces respecto de cualquier acuerdo de libre comercio porque ven en ellos una amenaza para los puestos de trabajo en el país, y en época preelectoral este es un tema delicado.