La derrota del extenso tratado de libre comercio que EE.UU. negocia con otras 11 naciones de la Cuenca del Pacífico -entre ellas Chile- debilitaría el ya afectado liderazgo de Washington en Asia y socavaría el compromiso de Obama de dedicar más atención y recursos a un grupo de países que luchan con el creciente poder de China es la opinión de muchos. La muerte del TPP sería un nuevo revés para la diplomacia económica estadounidense en Asia después de un fallido intento por impedir un fondo de inversión de infraestructura estatal chino -el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras-, que algunos ven como un competidor de instituciones dominadas por EE.UU., como el Banco Mundial.